Se acercó al ver cómo con su mirada él la invitaba a avanzar. Caminó, no sin temor, pero ansiosa, quería por fin saber qué sentía él. Cuando estuvo a centímetros se detuvo y él le cogió las manos, ella sonrió y se atrevió a levantar una para dejarla que que vagara libremente por el contorno de su cara, conociendo sus mejillas, la perfección de sus facciones, la delicadeza de sus ojos, vio cómo él cerraba los ojos, cómo sonrió cuando ella se detuvo. Ella iba a alejar su mano pero el la cogió y la acercó de nuevo a su cara, él respiró profundo, seguro para juntar valor para decir algo, ella lo miro a los ojos...
...para cuando se dio cuenta ya era muy tarde para seguir soñando.
No pudo saber qué le diría.






